Autismo
Introducción:
El autismo o los TAE (trastornos del espectro autista) implican un comportamiento que excluye y separa al sujeto de la realidad, en un intento de repliegue sobre sí mismo y hacia el mundo interior. Entre los síntomas se observan mutismo (silencio en momentos determinados), retraimiento afectivo, ausencia del “yo” en las frases, o dificultad para mantener contacto visual, especialmente durante una conversación.
Perspectiva Técnica:
2ª y 4ª Etapas Embrionarias. Conflictos de miedo y cólera en el territorio. Constelación de mucosa laríngea (susto, miedo) y estómago, páncreas y vías biliares (enojo territorial). Conflicto transgeneracional o de Proyecto Sentido.
Sentido Biológico:
Huida y sobrecontrol del mundo y del entorno, debido a una constelación de territorio que genera extrema sensibilidad. El objetivo es controlar constantemente los relés que disparan los conflictos territoriales para evitar un desequilibrio que deje expuesto al individuo. La mejor solución percibida es la no confrontación con los peligros del mundo exterior, centrándose en el control y gestión del propio territorio (físico, intelectual, creativo, relacional…).
Conflictos Asociados:
Constelación: miedo o susto relacionado con la laringe, sumado a cólera y rabia territorial (estómago y páncreas). Conflictos de secreto familiar con culpa, ligados siempre a lo que se percibe en el campo visual. Cuando predomina el hemisferio izquierdo (lado maníaco), puede manifestarse como hiperactividad psicótica o hiperproductividad en su mundo interior, a veces vinculada a grandes capacidades artísticas o científicas. Cuando predomina el hemisferio derecho (lado depresivo), se presenta un autismo “pasivo” que oscila desde retracción psicótica total hasta timidez considerada “normal”. En muchos casos está relacionado con incestos genealógicos.
La magnitud de la constelación autista depende de la intensidad de los conflictos implicados. El autista permanece bloqueado mentalmente: verifica permanentemente si lo que dice es exacto, si es suficientemente inteligente o correcto, hasta que el cerebro decide que es mejor callar. El trasfondo es el mundo de lo prohibido y de los secretos. “Tomar la vida de los demás porque no puedo vivir la propia”. “No tengo derecho al error, pues sería la muerte”.
“Los criterios que debo alcanzar son tan altos que es más fácil retraerme en mutismo que rendir cuentas a otros (padres, profesores, autoridad)”. “Huyo de una situación dolorosa de mi entorno”. “Rechazo enfrentarme a la realidad física porque mi sensibilidad está maltratada”.
El autista debe resolver conflictos transgeneracionales casi siempre ligados a secretos graves que se repiten alrededor suyo. Terminar la fase autista depende únicamente de quien la vive; no es una salida hacia el plano de aturdimiento social común, por lo que casi nunca encuentran ese camino. Sin embargo, los autistas son grandes maestros para quienes los rodean, pues muestran un camino de verdad perdido tiempo atrás y que suele permanecer inconsciente.