Cáncer
Introducción:
Enfermedad provocada por el crecimiento aparentemente incontrolado de un grupo de células que se multiplican de manera autónoma, invadiendo localmente y a distancia otros tejidos. Según el doctor Hamer, el cáncer está originado por el SDH (Síndrome de Dirk Hamer), un impacto emocional recibido en soledad o aislamiento psicológico meses antes de la aparición del cáncer. La localización del tumor dependerá del acontecimiento y de su vivencia (la interpretación emocional). El cáncer sería, por lo tanto, una respuesta biológica a un conflicto no cerrado.
Perspectiva Técnica:
La etapa y los conflictos dependen de cada tipo de cáncer. Conflicto de identidad. Conflicto de resentimiento. Conflicto de larga duración.
Sentido Biológico:
Fabricamos más tejido o lo destruimos, por una necesidad urgente, siempre en relación con la localización del cáncer y su etapa.
– En 1ª y 2ª etapa el sentido biológico está en la fase activa, donde se construye más tejido para aumentar la funcionalidad.
– En 3ª etapa se destruye tejido en la fase de conflicto activo para reconstruirlo mejor en la fase de reparación.
– En 4ª etapa el sentido biológico está en destruir el tejido para mejorar el “contacto” o reconstruirlo para evitarlo.
Conflictos Asociados:
Todos los cánceres tienen un conflicto de identidad en el que no somos quien desearíamos ser.
Debemos preguntarnos: ¿Qué es aquello que no queremos ver morir? (la vejez, el trabajo, una relación, un pensamiento...).
Las personas con cáncer suelen mantener resentimientos de larga duración o problemas emocionales pendientes con el pasado, creyendo que son algo normal o imposible de cambiar.
Un cáncer suele tener varios conflictos programantes y un desencadenante.
Es importante desentrañar ese “complot” de conflictos y, con urgencia, realizar un cambio radical en actitudes, decisiones, pensamientos, sentimientos y comportamientos.
Como dice Enric Corbera: “Debemos darle a nuestra vida la vuelta como un calcetín”.
Debemos reconocer que de niños sufrimos y darnos permiso para rechazar a uno o a ambos progenitores.
Las heridas vividas en soledad crean la mayoría de los problemas.
La dificultad más grande de las personas con cáncer es perdonarse a sí mismas por haber albergado pensamientos de odio o venganza.
Es necesario perdonar al niño interior que sufrió en silencio, sin apoyo, y dejar de pensar que rechazar a alguien es ser “malo”: es ser humano.
Al final, todo gira en el mismo epicentro: darnos cuenta de que es correcto ser quienes somos.
Debemos aceptarnos como cuando éramos pequeños, con la certeza de nuestra perfección.
Si dudamos, dediquémonos a reconocernos y demostrarnos nuestra grandeza.
He proyectado mi realidad en quienes me rodean, y ellos me la devuelven como un espejo.
Si quiero renovar mi realidad debo alejarme de inercias repetitivas, inconscientes y dolorosas.