Diabetes
Introducción:
Afección crónica en la que el páncreas pierde, total o parcialmente, la capacidad de producir insulina, hormona esencial para transportar y permitir la absorción de glucosa por las células y así aportar energía al organismo. Cuando la glucosa no puede entrar en las células, se eleva su concentración en sangre (hiperglucemia). Existen varios tipos principales: Diabetes Tipo I, Diabetes Tipo II y Diabetes Mellitus Gestacional.
Síntomas frecuentes de la diabetes: sed intensa (polidipsia), aumento de la frecuencia y del volumen de orina (poliuria), hambre aumentada (polifagia), pérdida de peso no intencionada, fatiga, visión borrosa, calambres o hormigueo, infecciones cutáneas o urinarias recurrentes y cicatrización lenta.
Perspectiva Técnica:
4ª Etapa Embrionaria. Constelación de conflictos de resistencia y asco.
Simpaticotonía: en fase de conflicto activo, sube la glucosa en sangre por falta de insulina (hiperglucemia).
Vagotonía: en fase de reparación, la glucosa vuelve lentamente a la normalidad. En la crisis epileptoide (ya iniciada la reparación) la glucosa puede volver a subir bruscamente y después normalizarse, a veces en plena noche, lo que incrementa el peligro. En la diabetes insípida ocurre lo inverso: hipoglucemia en simpaticotonía y recuperación en vagotonía, con recaída de hipoglucemia durante la crisis epileptoide.
Sentido Biológico:
Evitar que el “azúcar” (la dulzura) percibido como peligroso entre en las células (el ser más profundo). La insulina actúa como llave que abre la célula a la glucosa. Este programa puede asociarse a frialdad y separación en ciertas relaciones: amor y dulzura se vinculan estrechamente. El asco ayuda a detectar y alejar el “mal alimento”; los conflictos relevantes son el de asco (femenino) y el de resistencia (masculino). Cuando algo “da asco”, el cuerpo baja la insulina, empujando a comer más porque a las células les falta azúcar; la resistencia (masculina) permite aguantar sin comer, manteniendo la insulina mientras “se caza”.
Conflictos Asociados:
Constelación de conflictos de asco y de resistencia. El conflicto femenino de asco impide la penetración de algo real o simbólico (por ejemplo, intolerancia a ciertos grupos). El conflicto masculino de resistencia facilita la supervivencia, pero aísla. La diabetes se liga a la dulzura cuando esta se percibe como peligrosa (“quiero dulzura pero recibo tortura”). Ejemplo narrativo: una persona que, tras una vivencia temprana de falta de afecto, interpreta la ternura como peligrosa y desarrolla un patrón de resistencia frente a lo dulce/amoroso.
Tipos de Diabetes:
Diabetes Tipo I (lado masculino de la corteza – derecho): no se envía (no “eyacula”) insulina, por lo que no llega a la célula. Mensajes internos posibles: “Debo resistir porque hay peligro”, “La ternura es peligrosa”, “No quiero que el amor entre en mí”, “El amor es tóxico/peligroso”.
Diabetes Tipo II (lado femenino de la corteza – izquierdo): la insulina está disponible, pero la célula impide su “penetración”. Suelen ser personas hiperactivas con tendencia a acumular energía. A menudo aparece la vivencia de “casa dividida en dos” (mi cuerpo es mi casa/territorio) y relaciones frías o distantes que llevan al aislamiento (soledad del corredor de fondo). Puede existir sensación de impotencia frente a una autoridad (país, policía, padre…) a la que “me resisto”. Conflicto activo de resistencia a la autoridad abusiva que hace cosas repugnantes (la insulina representa la autoridad).
Diabetes insípida: función orientada a eliminar un líquido peligroso. En una situación de supervivencia ligada a la madre (o parte femenina), es necesario “deshacerse” de un veneno real o simbólico inoculado (palabras duras que “manchan” una memoria o conflicto de clan).